Descripción
Era 1815 y Goethe estaba fascinado por la forma de la hoja de Ginkgo Biloba
escribió un poema de amor a Marianne von Willemer,
lo escribió en una hoja de papel donde pegó dos hojas de Ginkgo cruzadas.
Ya en su tiempo este “fósil viviente” fascinado por su forma,
separados pero solteros,
existente en la naturaleza,
concepto fundamental en los intereses naturalistas, botánicos y existenciales del poeta.
Ginkgo-Biloba es un “fósil viviente”, vivió
ya en los territorios habitados por los dinosaurios,
ha logrado superar todas las eras geológicas,
incendios, glaciaciones, inundaciones y por último pero no menos importante
la contaminación ambiental que producimos,
… Un espécimen japonés logró volver a florecer
después de la exposición de Hiroshima.
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